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AUTISMO GALICIA entrevista a REBECA CABRERA URQUÍA

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ENTREVISTA a REBECA CABRERA URQUÍA

La Federación Autismo Galicia lleva acabo entre otras acciones Programas de Información y Formación tanto a profesionales como a las familias de personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) para dar respuesta a las necesidades que su contexto manifiesta. Una de las prioridades estratégicas es la formación dirigida tanto a profesionales de las entidades asociadas, como a profesionales externos. Contamos con una gran demanda formativa de profesionales del ámbito educativo para dar respuesta a sus crecientes necesidades de atención a las personas con Trastorno del Espectro Autista.

 

 

Dentro de este marco se ha desarrollado el Curso TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN EN PERSONAS CON TRASTORNO del ESPECTRO AUTISTA, impartido por Rebeca Cabrera, especialista en la atención a niños y niñas con Autismo.

Tuvimos la oportunidad de poder hablar con ella y que nos contestara las siguientes preguntas:

 

¿Qué problemas de alimentación están asociados a los niños con TEA?

Podemos encontrar problemas de alimentación a todos los niveles. En la forma de comer, en el procesamiento de las texturas, en la masticación, en la deglución, etc.

No existe un único problema, o una única dificultad que se relacione directamente con el Autismo. Las dificultades de alimentación exigen una mirada limpia, una visión que nos haga ver más allá del autismo, para poder detectar las dificultades de forma más eficaz.

 

 

¿A qué es posible que se deban las alteraciones en alimentación en las personas con TEA?

Los niños con TEA presentan las mismas dificultades de alimentación que se presentan como posibles en cualquier otro diagnóstico. Entre ellas encontramos causas conductuales, sensoriales, cognitivas y, las más frecuentes, una combinación, en distintos grados, de las causas anteriores.

 

 

¿Qué consideraciones generales debemos tener en cuenta antes de intervenir en problema de alimentación?

Quizás la primera consideración, y la más importante, es tener en cuenta que todas las causas esperables en cualquier niño sin dificultades son esperables en el autismo. Esto implica acercarse a las dificultades de alimentación con una mente limpia, sin ideas preconcebidas acerca del autismo.

Eliminar la asociación entre autismo y causas específicas, es decir, pensar que todas las personas con autismo tienen el mismo patrón, es la mejor forma de iniciarse en este camino.

Sabemos que un niño va a presentar reacciones diversas según la persona con la que coma. Como debe ser la respuesta del adulto cuando se inicia un programa de intervención.

Cuando los niños tienen respuestas tan diferentes en función de la persona con la que comen, estamos ante un proceso que tiene un corte más conductual. Mi recomendación para las familias , es que antes de iniciar ningún programa contacten con un profesional especializados en alimentación, que les ayude a discernir cuál es la causa que se esconde tras la dificultad de su hijo.

Debemos recordar que no podemos usar técnicas estandarizadas ya que cada niño pueden presentar causas completamente distintas, y todo debe ser valorado de forma individual.

 

 

Como puede colaborar la familia aunque la intervenciones sea realizada por un terapeuta?

La familia siempre debe ser parte de la intervención, sobre todo en el área de la alimentación. Es importante que la familia se deje guiar en el proceso rehabilitador. Que colabore , indicando con qué técnicas se siente cómodo , y con cuáles no se ve seguro. La información terapeuta – familia debe fluir sin obstáculos. En síntesis la familia deberá participar de la intervención de forma directa, siendo ellos quienes ejecuten el proceso. Y, en aquellos casos en los que no sea posible, proporcionar toda la información posible del proceso que está ocurriendo en el exterior de las salas.

A muchas familias les cuesta identificar reforzadores positivos. En tu libro dices que solemos proyectar los intereses de unos niños de su edad o, incluso de los de otro niño con TEA. Los chicos con TEA suelen tener intereses menos inusuales. Pero como podrían buscar las familias esos tipos de reforzadores.

Para mí la clave es no tener nada preconcebido en nuestra mente. No pensar en los intereses típicos de la edad, sino simplemente mirar a nuestro hijo como un niño sin referentes, como único.

Como guía, debemos fijarnos en aquello que les capta por completo la atención, o aquellos estímulos por los que luchan para mantenerlos presentes.

 

Podemos afirmar que cuando tenemos una persona con un pensamiento muy rígido es importante empezar evitando esa rigidez. Incorporando desde el inicio, diferentes texturas, formatos, formas de presentación, etc?

El tema de la rigidez es bueno tomarlo como una acción preventiva, es decir, en el caso de los niños, que desde muy pequeños observamos tienen preferencia por las rutinas, deberíamos fomentar el cambio constante.

Evitar establecer anclajes con marcas, sabores o formas de comer, será el mejor preventivo para este tipo de dificultades.

Cuando tenemos dificultades de alimentación con base sensorial y estemos realizando un programa de conducta, cuando realizaremos un trabajo sensorial con el chico/a.

En este caso me comentas la presencia de una dificultad mixta, sensorial conductual.

En este caso dependerá del peso de la causa sensorial. De modo más general podemos decir que el área sensorial será trabajada en momentos diferenciados del momento de la comida. Es decir, la parte sensorial más pura, debe trabajarse fuera de la hora de la comida.

 

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